Hacer cerámica hoy en día, bien sea como oficio, actividad recreativa o terapéutica, implica realizarla con responsabilidad y con conciencia de las materias primas y recursos naturales que se manipulan, conscientes del volumen de producción de piezas cerámicas que generamos y de la toxicidad de ciertos materiales como óxidos metálicos (cromo, cobalto, manganeso y plomo, etc.) presentes en engobes y esmaltes.
Los actuales patrones de producción, basados en el consumo y el usar y tirar, reflejan la creencia ilusoria de que vivimos en un planeta de recursos infinitos.
Tenemos un solo planeta y sus recursos están a nuestra disposición para nuestro bienestar pero también, para el de nuestras generaciones futuras. Somos responsables del planeta que habitamos y está en nuestras manos gestionar y reducir nuestros residuos así como a no malgastar ni contaminar nuestros recursos naturales y garantizar la sostenibilidad de la tierra.
Nuestra materia prima la arcilla, se forma de manera natural por la sedimentación de rocas y de otros minerales como el aluminio y feldespato y otras micro partículas. Químicamente es un silicato hidratado de alúmina, cuya fórmula es: Al2O3 · 2SiO2 · 2H2O. Si bien es un recurso natural que extraemos de la naturaleza y la encontramos en abundancia, su proceso de formación geológica ha tomado millones de años. No es un recurso natural renovable, es un residuo inerte (como el cemento) que no se descompone.
El agua es otro de nuestros recursos naturales renovables aunque cada vez más escaso, es fundamental controlar su uso para facilitar su ciclo de renovación; y la arcilla una vez cocida se transforma en cerámica y a partir de ese momento se convierte en un objeto durable capaz de sobrevivir millones de años (su origen data del neolítico cuando el hombre se vuelve sedentario).
Por lo tanto, desarrollar un sistema para gestionar los recursos, la materia y residuos que se generan en la producción cerámica de manera eficiente es necesario para trabajar nuestras piezas con conciencia, respetando los recursos, los materiales y cuidando las herramientas.
Con todo esto se busca hacer posible el residuo cero cerámico.
